DESHOJANDO UNA FLOR TRANSFORMISTA

Diario de una transformista en Lima

lunes, mayo 01, 2006

DE LO QUE PASO DESPUES...

A mis 17 años entendí que la vida no era sencilla para mí, que se estaba volviendo dificil todo. Solo tenía el internet como forma de expresarme, sin que nadie me viera. Iba a ver ropa muy bonita, que encontraba en Ripley y Saga, y me daban ganas de saber como se verían en mí, pero la vergüenza siempre ha sido algo que me ha detenido, de hacer grandes avances. Así que solo me quedaba a mirar.
Recuerdo un día haber entrado a una página de ambiente, y ver que estaba promocionando una sala de video, que quedaba en un departamento en un edificio que quedaba por Tacna cerca de Emancipación. Me interesaba ir, para conocer gente con la que pudiera simpatizar (e ingenuamente, pensaba que me podrían ayudar). Recuerdo haber pasado por allí, y ver al portero del edificio que miraba atentamente, e interrogaba a los que entraban sobre su destino, pidiendoles documentos. Me daba vergüenza decir que iba a la sala de video, y que se diese cuenta de que mi rostro no parecía de alguien que tuviera 18 años, y que me pidiera DNI.
Fui dando vueltas, yendo y viniendo, hasta que se me ocurrió una forma de entrar, entregando mi carnet universitario (que recién había estrenado). Fui, dijé a donde iba, con cara así de tonta, me pidió documentos, le pase mi carné, y con desconfianza me dejó pasar. Cuando llegué al ascensor, habían dos gays, que se veían como chicas amaneradas. Tenían un look medio raro, que me dió cierto temor, sin embargo, eso no me amilanó para subirme al ascensor con ellos. El ascensor fue subiendo rápidamente, y a cada piso que subía, me moría de miedo. Después que bajé del ascensor, siguiendo a las dos chicas me dirigí al departamento que hacia de sala de video.
El que abrió el departamento, me miró con desconfianza, pero me dejó pasar. Adentro, había como un hall grande y una barra donde estaban sentadas dos personas. El chico que hizo de anfitrión, me dió la bienvenida y me acompañó a la sala de video. Era un cuarto semioscuro, con un televisor grande. Me pusé a ver el video que ponían, cuando de pronto, atrás había un chico moreno, parecía no tener mas de 20 años, y que me decía, que si lo quería acompañar. Pensé que era uno de los enviados del anfitrión del lugar. Me empezó a hablar, tratándome bien y yo también le comenté de mí. En eso, me dijó, aqui es pasa.
Entré al cuarto, y me dijó si gustas echate, te voy a hacer masajes, y yo me quedé mirándolo (pues no entendía que era lo que quería). Segundos, después, el chico morenito, que andaba en short, se lo bajó y mostró su miembro grandote, y me dijó que si queria chuparsela. A mi, me entró miedo. Me dí cuenta que quería penetrarme. Así que le dijé que quería irme, de pronto, me cogió de los brazos, y quería besarme, queriendo que yo le chupara su pene. Me levanté, lo empujé un poco, y le dijé que no. En eso, abrí la puerta a la que había echado llave, y me salí hacía el hall. Segundos después, el chico me sigué, pidiendome disculpas, diciendo que pensaba que yo quería, etc, etc. Pero le dijé que no me gustaban esas sorpresas. Así que me fuí del lugar. Saliendo, me dí cuenta que el chico, y un amigo suyo me empezaban a seguir, así que dejé el ascensor, porque no llegaba, y me fuí corriendo por las escaleras, hasta llegar al primer piso, llena de miedo, pedir mi carnet, y emprender la retirada.
Saliendo de allí, en el micro, salí temprano, prometiendome que no me expondría otra vez a ir a ese lugar. Sin embargo, no aprendí la lección, fui dos semanas después (pensando en que ya no iba a pasar nada, y que lo que me pasó fue mala suerte), pero ya no me dejaban entrar, ni siquiera al edificio, por lo que me olvidé para siempre de esa sala de video.