DESHOJANDO UNA FLOR TRANSFORMISTA

Diario de una transformista en Lima

domingo, abril 16, 2006

Volviendo por tí


Gracias
amig@s, por escribirme a mi mail, y querer saber de mí. Vuelvo pues contandoles, lo que me ha venido pasando, hasta finalmente decirte quien soy hoy.

La música, siempre fue mi fascinación, y recuerdo de buena forma, aquellos años, en el 95' aproximadamente, en que ví en la televisión, los primeros videos de Alanis Morissette, me encantaba. Hand in my pocket, You oughta know. Alanis era una diva, yo quería ser como ella. A veces caminando de vuelta al colegio, cerraba mis ojos, me veía con aquél cabello largo, esbelta y preciosa. Todavía no tenía edad, para el cambio, pero si que lo deseaba. Creo que desde allí, fue que mi personalidad, se volco a mi lado femenino, y desde entonces, tanto mi mente como corazón, fueron de una mujer.
Fueron pasando los años, y mis sueños parecian irse, hasta aquella tarde, que en mi casa, en una repisa, encontré una peluca, que la había comprado mi padre cuando se dedicaba muchos años atrás a las confecciones. Estaba algo sucia, pero la limpie como se debía y la peiné. No era cabello largo como el de Alanis, pero me iba definiendo muy bien, dandole contraste con los rasgos finos que aún mantiene mi rostro.
Sin que nadie de la familia, supiese nada, iba y sacaba la peluca, me maquillaba y después de verme linda, la guardaba de nuevo en su sitio. Así habrá pasado unos cuantos meses, hasta que de la nada, desapareció la peluca. Me dió roche preguntar, así que lo dejé ahí.
Tenía ya 16, cuando lo del transformismo, se fue haciendo frecuente en mí. Esperaba a que todos en mi casa salieran, y en la noche, con mi cuerpo sin vellos, empezaba a buscar ropa en el cuarto de mi tía combinada con algo de ropa de mamá. En el cuarto de mi tía, fue la primera vez que ví un portaligas, me lo ponía con mi truza y mis medias, junto con mi brassier, era divino esas veces, también porque mi cuerpo ni belleza, me traicionaban, podía maquillarme a mi gusto, verme como soy realmente, y ser a mi modo feliz. Lo aterrador, era en algunas ocasiones, escuchar que empezaban a abrir la puerta, y tener que desvertirte toda, desmaquillarte y poner todo en su sitio sin que dieran cuenta. Aún no sé, si nunca habré dejado huella de lo que hice, pero por lo que veo, nunca paso nada, salvo una ocasión, que ya les contaré.
En esa época, también fue mi primera experiencia con un chico. Tal vez en está parte, muchos me condenaran por lo que hice, pero lo importante es que me entiendan y escuchen. En esa época, tenía entre 16 y 17 años, y me sentía vacia en muchos terminos, basicamente necesitaba cariño. Así, que empecé a frecuentar el internet, en páginas como www.deambiente.com (que antes tenía otro nombre, que no recuerdo ahora) y www.gayperu.com. Allí empecé a buscar en los anuncios, y también a publicitarme, para ver si conocía a alguien. Creo que fue el mal marketing, o la divina providencia, que así nunca conocí a nadie...jijiji
Bueno, así que empecé a navegar por el internet, en esas páginas, a ver que tanto existía gente como yo, en esa época aún me cuestionaba si era de verdad un homosexual o si mi corazón era transexual. Así que quería probar de todo, ir a distintos sitios, conocer gente, etc. Mi mala idea, fue un día, buscar en internet a un chico, un scort, al cual le pagué para que tenga relaciones conmigo. El chico tenía porte militar, tenía su departamento en una zona limite entre miraflores y San Isidro, y bueno se le veía recontra hombre.
Yo, en ese entonces, fui de chico, imaginenme todo delgado, miedoso, con lentes, con rasgos finos, que dudaba si ir o no donde aquél chico scort. Me daba vueltas, miraba la casa del chico, iba, regresaba, hasta que finalmente decidí ir.
Discretamente, toqué el timbre, espere temblando, y me abrió. Adentro, tenía un foco con una luz roja, lo que me dió mas miedo. Me dijo que me estaba esperando, y que pasará, que me relajará.
En pocos minutos pase a su cuarto. Me preguntó mi edad, le mentí y le dijé que tenía 18. Me preguntó mi opción, no sabía mucho de eso, así que le dijé moderno (¡¡¡ni tenía idea de que era eso!!!). Me dijó, ah ya. Te veo temblando, relajate, quitate la ropa y echate de espaldas - Me dijó en un dialogo secuencial. Yo tenía mucho miedo, por lo que estaba haciendo, pero accedí a hacerlo. Me eché sobre la cama, y me puse de espaldas. Me dijó que tenía un cuerpo bastante fino. Me agradó eso, y se lo devolví con una sonrisa. En ese rato, busco algo de talco, y por la espalda, me empezó a frotar, quitandome toda la tensión que tenía. Así habrá pasado como unos diez minutos, cuando me relaje bastante.
¿Me preguntó si ya me lo habían hecho antes?...Yo dudaba que responderle, pero como no quería quedar como una tonta, le dijé, que ya había tenido experiencias, pero no tan recientes. Ah ya. Entonces quedate allí, me dijó. Vino, se pusó el presevativo, me dijó que me voltee, y que pusiera mis piernas sobre sus hombros, lo obedecí en todo. En ese momento, pusó su pene en mi ano, y sentí el dolor mas grande que he tenido en mi vida, que me hizo gritar un poco, lo que hizo que el chico, me tapara la boca, con sus grandes manos. En eso le empezó a seguir, y me seguía doliendo, era un dolor raro, mezclado con emociones bastante encontradas entre dolor y placer, mi corazón latía muy rapido por esas emociones, pero mas me ganaba el dolor.
Cuando paró, me dijó volteate, yo le dijé, que no quería mas, pero me dijó que no había terminado, me pusó en posición de perrito, y se pusó otro condon encima, allí me penetro de nuevo, yo quería safarme, pero me cogió de la cintura, y siguió fuerte con su miembro XXL Que tal dolor tuvé. Finalmente, hubó un momento, en que el chico, soltó un gemido, y se vino con todo. Ya mas tranquilo, me dejó, y se echó de lado.
Esa experiencia fue casi traumante para mí, entre dolor y placer. Lo que sé, es que me confundió bastante, así que me metí al baño, me limpié, y con las mismas, abandoné ese sitio, y parece que el chico, no quedó satisfecho, ya que quería penetrarme de miedo. Tuvé que excusarme por la hora, y me fuí prácticamente corriendo de allí. Yo quería llorar, y me pusé a temblar en el camino de regreso. Llegué a casa, y ni bien lo hice, me fui a bañar. Me fuí a quitar el olor a hombre ajeno, que me había dejado el chico. En eso ví mi truza, encontré un poco de sangre, primero me dió miedo, me dejó pensando, pero finalmente, me vinó una idea en la mente, que ya no era virgen.